Reflexión acerca del puesto de entrenador del Valencia Club de Fútbol



No hay que ser premio Nobel para darse cuenta que cualquier persona puede ser entrenador de fútbol del VCF, cualquier persona con enchufe. Quizás se pueda aplicar a casi cualquier ámbito de la vida, pero estamos hablando de lo que nos afecta, lo que nos concierne e incluso cambia nuestros estados de ánimo, el Valencia.

Hoy en día basta con ser sobrino tercero de Jorge Mendes, independientemente de que tu profesión sea la de médico de cabecera o albañil, para ser entrenador del primer equipo del Valencia. Es el único requisito, ser familiar, amigo, conocido de Mendes o del todopoderoso Peter Lim.

¿Qué ocurre? Pues es muy simple, no hay más que ver la clasificación y resultados a lo largo de la temporada 2015-2016 del Valencia, sin contar las humillaciones, eliminaciones y verguenza ajena la gran mayoría de los partidos de Liga.

Lo único que podemos hacer los valencianistas es resignarnos y pitar, por mucho que salgamos a las calles a protestar tened en cuenta que el que manda no se entera de nada. Está a millones de KM de distancia en su mansión o uno de sus hoteles de lujo, contando lo millones de Otamendi y los que van a venir por André Gomes, y poco más.

Es la triste realidad del puesto de entrenador de fútbol, es la realidad del Valencia.

Cualquiera puede entrenar al VCF